En la misma forma que el ambiente un salón de clases se crea con el trabajo conjunto entre el profesor y los alumnos, el ambiente del cuerpo académico resulta de las contribuciones colectivas. Obviamente, los administradores juegan un rol clave, pero no les corresponde solo a ellos crear un buen ambiente entre los maestros. Todos contribuimos con lo que decimos y hacemos con respecto a la enseñanza. Algunas veces decimos y no hacemos nada y esto también se vuelve parte de la cultura.

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Los académicos tienen vidas ocupadas, y nuestra prioridad debe ser lo que enseñamos en clase. La buena enseñaza toma tiempo y aporta una contribución positiva dentro del cuerpo académico. ¿Tenemos la responsabilidad de hacer más? Esa es una decisión que cada uno de nosotros debe hacer de forma individual. A veces queremos hacer más, pero se nos agotan las ideas. Yo puedo ayudar en ese punto. He aquí algunas acciones que pueden potenciar los programas de enseñanza y aprendizaje.

  • Condimenta tu enseñanza. A veces sólo una pizca de sal puede verdaderamente mejorar el sabor de algo. Quizá una cita, un poco de investigación, una pregunta provocativa o recomendaciones de lecturas pedagógicas que se comparten en línea y que se discuten en las reuniones del cuerpo académico.
  • Sugiere temas de enseñanza y aprendizaje para las juntas del cuerpo académico. Concéntrate en temas cortos: una discusión de diez minutos, hablando de los pros y contras de el trabajo extra curricular, los criterios que los otros están usando para evaluar la participación en clase, actividades dentro de la clase que desarrollan el pensamiento crítico, o las formas adecuadas de sostener conversaciones con los estudiantes. Hay cientos de posibilidades.
  • Organiza un grupo de lectura. No lo haga demasiado trabajo. Sugiere que se reúnan una vez al mes, y asegúrate de distribuir con antelación, una lectura corta y provocativa. Haz una lista de los interesados en asistir y haz invitaciones.
  • Elige un tema relacionado con mejorar las condiciones laborales del cuerpo académico y defiéndelo.
  • Encuentra colaboradores que quieran hacer más, que solo quejarse de los estudiantes o de la universidad o lo que sea. Apoyen los esfuerzos mutuos y luego ve más lejos, aboga activamente por hacer cambios. Dos o tres voces son más fácilmente escuchadas y más difíciles de ignorar que solo una.
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  • Propon formas significativas de evaluar el potencial de enseñanza de los candidatos a los puestos libres. Reúne al comité e invita a los estudiantes a que le pidan al candidato que actúe en escenarios de enseñanza específicos:
    • “Los estudiantes están regularmente inmersos en los medios sociales y muchas veces no nos ponen atención. ¿Qué harías en este caso?
    • “”Recibes un correo electrónico de un estudiante diciendo que le da miedo participar en clase, te pide por favor que no la elijas. ¿Respetarías su petición?”
    • “La clase en general ha salido muy baja en un examen. Los estudiantes te piden una tarea extra para poder subir calificación. ¿Les darías una? ¿Por qué sí y por qué no?

Tendemos a pensar que no se puede lograr mucho a menos que nos comprometamos a dar tiempo. El ambiente del cuerpo académico de cada facultad, es resultado de la confluencia de pequeñas acciones, algunas más grandes y sí, mucha interacción. ¿La enseñanza es menospreciada en tu facultad? Decir que importa no quiere decir que sea verdad. Las acciones que mejoran el clima de la enseñanza y el aprendizaje son y deben ser adoptadas por todos.

 

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