La poesía es uno de los pocos estilos literarios que abiertamente anima a los estudiantes a liberar sus emociones y compartirlas con los demás.

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Esto no es algo fácil de hacer para los alumnos, porque implica una exposición pública de su sentir. Muchos pueden sentirse muy intimidados, por lo que hay que ser muy cuidadosos y proveerlos de un ambiente donde se sientan seguros. Este proceso se puede dificultar aún más, si nosotros esperamos que escriban con estilos profundos y significativos, tales como baladas y versos libres, sin antes haber desarrollado un gusto y un entendimiento de la poesía a través de una estructura simple y divertida. Busca estilos y formas poéticas que sean sencillas y constituyan punto de partida para que los estudiantes y maestros comiencen a acercarse a la poesía con confianza y permitiendo que la creatividad y las emociones sean parte del proceso de escritura.

En un ambiente seguro, los estudiantes podrán compartir sus avances. La poesía es una forma de expresión maravillosa, no tiene que ser perfecta, la poesía es también un juego entre las palabras y el alma. La poesía puede ser sumamente divertida, intensa, dolorosa, alegre, melancólica… Lograr ir descubriendo este género con los alumnos es una oportunidad para explorar tanto el mundo interior como exterior y poder plasmarlo en palabras; el poder compartir la forma en que sentimos y vemos lo que nos rodea, lo que nos habita, puede convertirse en una especie de alivio y de estímulo.

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Juega con ellos, investiga qué formas sencillas de poesía pueden ayudarte a comenzar. Pronto podrás ver los resultados.

 

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En la misma forma que el ambiente un salón de clases se crea con el trabajo conjunto entre el profesor y los alumnos, el ambiente del cuerpo académico resulta de las contribuciones colectivas. Obviamente, los administradores juegan un rol clave, pero no les corresponde solo a ellos crear un buen ambiente entre los maestros. Todos contribuimos con lo que decimos y hacemos con respecto a la enseñanza. Algunas veces decimos y no hacemos nada y esto también se vuelve parte de la cultura.

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Los académicos tienen vidas ocupadas, y nuestra prioridad debe ser lo que enseñamos en clase. La buena enseñaza toma tiempo y aporta una contribución positiva dentro del cuerpo académico. ¿Tenemos la responsabilidad de hacer más? Esa es una decisión que cada uno de nosotros debe hacer de forma individual. A veces queremos hacer más, pero se nos agotan las ideas. Yo puedo ayudar en ese punto. He aquí algunas acciones que pueden potenciar los programas de enseñanza y aprendizaje.

  • Condimenta tu enseñanza. A veces sólo una pizca de sal puede verdaderamente mejorar el sabor de algo. Quizá una cita, un poco de investigación, una pregunta provocativa o recomendaciones de lecturas pedagógicas que se comparten en línea y que se discuten en las reuniones del cuerpo académico.
  • Sugiere temas de enseñanza y aprendizaje para las juntas del cuerpo académico. Concéntrate en temas cortos: una discusión de diez minutos, hablando de los pros y contras de el trabajo extra curricular, los criterios que los otros están usando para evaluar la participación en clase, actividades dentro de la clase que desarrollan el pensamiento crítico, o las formas adecuadas de sostener conversaciones con los estudiantes. Hay cientos de posibilidades.
  • Organiza un grupo de lectura. No lo haga demasiado trabajo. Sugiere que se reúnan una vez al mes, y asegúrate de distribuir con antelación, una lectura corta y provocativa. Haz una lista de los interesados en asistir y haz invitaciones.
  • Elige un tema relacionado con mejorar las condiciones laborales del cuerpo académico y defiéndelo.
  • Encuentra colaboradores que quieran hacer más, que solo quejarse de los estudiantes o de la universidad o lo que sea. Apoyen los esfuerzos mutuos y luego ve más lejos, aboga activamente por hacer cambios. Dos o tres voces son más fácilmente escuchadas y más difíciles de ignorar que solo una.
  • Profesores universitarios
  • Propon formas significativas de evaluar el potencial de enseñanza de los candidatos a los puestos libres. Reúne al comité e invita a los estudiantes a que le pidan al candidato que actúe en escenarios de enseñanza específicos:
    • “Los estudiantes están regularmente inmersos en los medios sociales y muchas veces no nos ponen atención. ¿Qué harías en este caso?
    • “”Recibes un correo electrónico de un estudiante diciendo que le da miedo participar en clase, te pide por favor que no la elijas. ¿Respetarías su petición?”
    • “La clase en general ha salido muy baja en un examen. Los estudiantes te piden una tarea extra para poder subir calificación. ¿Les darías una? ¿Por qué sí y por qué no?

Tendemos a pensar que no se puede lograr mucho a menos que nos comprometamos a dar tiempo. El ambiente del cuerpo académico de cada facultad, es resultado de la confluencia de pequeñas acciones, algunas más grandes y sí, mucha interacción. ¿La enseñanza es menospreciada en tu facultad? Decir que importa no quiere decir que sea verdad. Las acciones que mejoran el clima de la enseñanza y el aprendizaje son y deben ser adoptadas por todos.

 

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Aulas constructivistas:

Muchas clases hoy en día, están conformadas por profesores que corrigen a sus alumnos en un intento por enseñarles la respuesta “correcta”. No importa de qué tipo de materia o evaluación se trate, el objetivo es simplemente obtener la respuesta correcta. Pero cuando los maestros se enfocan en las preguntas equivocadas de sus alumnos y en la lógica con la que ellos llegaron a esa conclusión, la cantidad de aprendizaje que se da en esa clase, se multiplica.

Enfocarse en las respuestas incorrectas puede parecer ilógico, pero hacerlo, ayuda al maestro a encontrar la conexión entre la respuesta incorrecta y la idea equivocada o confusión del estudiante. Analizar la pregunta incorrecta tiene la increíble habilidad de hacer mejores educadores y los estudiantes se frustran menos y se tornan más receptivos a la información que se les presenta dentro del salón de clase. En pocas palabras, lograr entender la respuesta incorrecta, lleva a un aprendizaje duradero.

Como surgen los conceptos erróneos y las preguntas “incorrectas”

Una parte central de la naturaleza humana, es buscarle explicaciones a lo desconocido basándonos en lo que conocemos. Anhelamos entender. Aunque muchas veces parece que los estudiantes sacan las respuestas incorrectas de la nada. No es así; ellos aplican la lógica, basándose en el conocimiento limitado del mundo que los rodea, para responder al problema o pregunta. He aquí dos ejemplos de conceptos erróneos que comparten muchos estudiantes de la escuela elemental:

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Un concepto muy común, es el de que el mundo es plano. Puede que los estudiantes recuerden un viaje a la playa, donde la amplia vista del horizonte, se veía plana. O puede que concluyan que si la tierra no fuera plana, entonces todos caeríamos de la faz de la tierra. ¿Podemos culpar a los pequeños estudiantes por pensar de este modo? Es lo que muchos científicos asumieron durante siglos.

Otro concepto erróneo entre los estudiantes, es el de que las ballenas son un tipo de pez. Tienen colas y aletas como los peces y viven en el océano. Por lo tanto, si camina como un pez y habla como pez, entonces tiene que ser un pez, ¿no es cierto? Para los jóvenes estudiantes, eso parece una conclusión lógica.

La importancia de entender la lógica de los estudiantes

Con tanto énfasis en evaluar y elegir entre las respuestas correctas e incorrectas, es tentador para los maestros, simplemente corregir las conjeturas erróneas y continuar. Pero las investigaciones, sugieren que cuando un profesor se toma el tiempo para entender la lógica de sus estudiantes, se obtienen muchas ganancias en aprendizaje. Lean un estudio hecho por Philip M. Sadler y Gerhard Sonnet. Estos investigadores le dieron a un grupo de profesores un cuestionario que les pedía que adivinaran la respuesta correcta a una serie de preguntas sobre ciencia, y luego que adivinaran cuáles, de sus respuestas incorrectas, podrían ser vistas como correctas, por sus estudiantes. Los investigadores encontraron que en las clases donde los profesores habían elegido correctamente las respuestas incorrectas más comunes, lo cual mostraba que el profesor entendía la lógica de sus estudiantes, el nivel de aprendizaje había sido mucho más elevado.

Por qué está bien equivocarse

¿Por qué es tan importante que un maestro entienda el cómo es que un alumno llega a la respuesta incorrecta? Porque los estudiantes son creaturas lógicas y, cuando se les muestra la lógica detrás del por qué su respuesta es incorrecta, es mucho más probable que acepten la respuesta correcta. En otras palabras, no sólo tienen que aceptar lo que les dice el maestro. Como dice Sadler: Es un gasto inmenso en términos de esfuerzo mental, cambiar las ideas a las que has llegado por conclusión propia; digamos que es una gran inversión. “¿Voy a abandonar esto que concluí yo mismo y que para mí tiene sentido y creer lo que dice el libro o mi profesor? Cuando los estudiantes dan respuestas incorrectas, se presenta una oportunidad maravillosa para enseñar. Por ejemplo, cuando un profesor entiende que x estudiante cree que la tierra debe ser plana, porque de otro modo todos caeríamos, entonces, el profesor sabe cómo explicar la respuesta correcta, la tierra es redonda, en términos gravitacionales. O cuando un profesor entiende que un estudiante cree que la ballena es un pez, porque parece uno, entonces el profesor puede enfatizar las diferencias entre los peces y la ballena.

 

Guiar a los estudiantes de la respuesta incorrecta, a la correcta

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Para ayudar a los estudiantes a llegar a la respuesta correcta por sí mismos, el salón de clases se tiene que transformar en un espacio seguro para explorar. En lugar de enfocarse en memorizaciones inútiles, o simplemente corregir las preguntas incorrectas, los profesores tienen que estimular discusiones abiertas entre sus estudiantes. Sadler le llama a esto, el método de enseñanza socrático. La editora Rebecca Alber, sugiere que los profesores modelen una estrategia que permita el pensamiento abierto en sus estudiantes durante la clase. En lugar de decirle a los estudiantes “esto significa…,” los profesores pueden hacer preguntas abiertas que permitan en los estudiantes pensamientos lógicos, como por ejemplo: ¿Cómo podría…? y ¿Qué tal si…? Incluso el tono de voz de un profesor puede hacer la diferencia, en lugar de adquirir un tono autoritario, el profesor debe tratar de igualar el tono curioso de sus estudiantes, de esa forma enfatiza que tanto él como sus alumnos acaban de embarcarse en un viaje de exploración juntos, dentro del salón de clases.

Una mirada a la educación superior

La educación superior, enfatiza que los estudiantes deben “mostrar su trabajo”, en lugar de solo dar una respuesta. Nosotros entendemos que hacer lo anterior es crucial para la conexión entre los caminos lógicos de maestro/estudiante. Cuando un alumno muestra cómo llegó a una respuesta, entonces los profesores pueden seguir la lógica y apuntar exactamente las partes donde ésta falla. “Muestra tu trabajo”, realmente significa, “muestra tu lógica”, lo cual abre una oportunidad a los profesores para modificar la lógica de los estudiantes de modo que el aprendizaje realmente sea absorbido.

 

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El chismoseo es molesto.

Es perturbador.

Insignificante.

Es una pérdida de tiempo y te pone de mal humor.

buenas relaciones en clase

Es algo que pensamos que los estudiantes hacen para llamar la atención o meter a otros en problemas.

Cuando nos vienen con un chisme, los callamos y los mandamos de vuelta a su lugar.

Les decimos que se ocupen de sí mismos y que no se metan en los asuntos que no les corresponden.

Tratamos de convencerlos para que dejen de hacerlo o incluso lo prohibimos dentro de nuestra clase.

Pero hacer esto, es un error.

Es un error porque el chismoseo, especialmente si sucede frecuentemente, es un signo de que nuestra clase está mal manejada. He aquí el por que:

 

 

Revela inconsistencia

Los estudiantes chismosean cuando sienten que su derecho de aprender y disfrutar de la escuela está siendo pisoteado. Se frustran con interrupciones o compañeros de clase que no siguen las reglas como ellos lo hacen.

Se sienten frustrados con su profesor, quien promete tomar medidas con los estudiantes que se comportan mal, pero quien no siempre lo cumple.

Así que en lugar de tomar el asunto en sus propias manos, intentan hacer lo correcto.

Se te acercan para que seas tú quien se haga cargo del problema por ellos. Ellos se te acercan para hacerte responsable de hacer cumplir las reglas de la clase.

Muestra desatención

El chismoseo es derivado de un profesor que no presta suficiente atención. Es el resultado de un maestro demasiado ocupado como para observar con atención.

La observación en una característica de enseñanza excepcional, no sólo porque te permite aprender acerca de tus estudiantes a profundidad y modificar tus formas de trabajo, sino porque te permite implementar correctamente y de forma consistente el manejo de tu clase.

También envía el mensaje de que estás observándolos, que no te has quedado dormido al volante, y que las reglas y procesos que sirven para proteger el aprendizaje, tienen que ser cumplidos por todos los estudiantes.

Muestra confusión

Si los estudiantes no tienen claro lo que se espera de ellos, si no tienen claro qué comportamientos no son aceptables dentro de tu clase, entonces el chismoseo será el resultado.

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Cuando los estudiantes se acercan a un maestro para chismosearle, es una su forma de preguntar: ¿esto es romper las reglas? O ¿debería este comportamiento rompe las reglas?, y si es así, ¿por qué no está haciendo nada al respecto?

Esto subraya la importancia de enseñar a los estudiantes lo que se permite o no dentro de tu clase y cómo funciona, para que no tengan ni dudas, ni malentendidos.

No son ellos, eres tú

Los maestros tienden a tachar el chismoseo como un intento de llamar la atención.

Y, aunque es verdad que algunos alumnos tienden más que otros al chismoseo, la mayor parte de este comportamiento es el resultado de que los alumnos se sienten frustrados contigo.

Están exponiendo una debilidad en tu enseñanza y te están ofreciendo una señal muy clara de que necesitas afianzar una o más de las áreas mencionadas arriba.

Tú mejor respuesta ante un alumno que te está chismoseando, es simplemente: Gracias por hacérmelo saber. Te prometo que me haré cargo del asunto. Luego ocúpate.

Haz lo que les prometiste el primer día de clases y toma medidas con tus estudiantes cada vez que rompan los límites que estableciste durante la primera semana.

Cumple con tu compromiso de mantenerlos a salvo de perturbaciones, interrupciones, bullying, etc.

Aclárales detalladamente lo que está bien y lo que no.

Permaneces atento y vigilante y defiende el amor por aprender y ser un miembro de tu clase.

De este modo eliminarás el chismoseo de tu clase.

 

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